UNA HISTORIA
fam
A menudo lo intento. Abordo la hoja en blanco y la contemplo. Ella fría, estática, casi indiferente, me desafía con la seguridad de quien se sabe con ventaja. ¿Conoce mi debilidad? ¿Será debilidad?
Quisiera contar una historia (en lengua inglesa hubiese escrito story, diferenciándola de history, palabra con significado mayor en cualquier idioma; aunque siempre creí, lo hago aún, que la historia está hecha, o se hace, de pequeños, y no tanto, trozos de aquellas otras stories).
Volviendo a mi querer, quisiera contar una historia. Me refiero a una historia. Particular, única porque es ésa historia la que quiero relatar y no otra. Pero mi problema es que no me atrevo. No puedo. Siento que al intentarlo me encuentro en los prolegómenos de cometer un delito. De llevarme algo que no es mío. Divulgar sentires, emociones, latidos, diálogos, silencios, etc. Que deben permanecer donde están.
Quisiera contar esa historia de amor. De un hombre que ama a una mujer, y de una mujer, la misma mujer, que ama a un hombre, el mismo hombre. Pero aún ellos no lo saben. Y hasta aquí he llegado. Lo pienso, contemplo la hoja, blanca como la pura nieve y descubro su socarrona mueca. ¡No puedo!, maldigo la hoja y la historia.
¿Porqué sentirse como un ladrón que se lleva lo que pretende permanecer donde nació, en el alma y el corazón? Quien verdaderamente ha pensado, jamás ha escrito o tenido la necesidad de hacerlo… ¡cuan lejos a mi vano y vanidoso intento!
Me lo pregunto de continuo, pero no hallo respuesta. En verdad tampoco me esfuerzo demasiado por buscar esa respuesta. También prefiero permanecer. Pararme en el precipicio, frente al abismo inconmensurable de la hoja en blanco y contemplar como un pasivo ser, la inmensidad de lo no dicho (quizá pueda algún día pensar…).
¿Si esa historia ya pasó? ¿Si es ficción o realidad? Tiene tanto de realidad y tan fuerte como para considerarla ficción. Y tan ficticia parece como para que nadie dude de su real acontecer. La hisotira es, y en cuanto tal, sucede. Sólo puedo decir que no ha tenido fin. Pero ya he dicho demasiado.
La historia es de amor; de un hombre que ama a una mujer, y una mujer, la misma mujer, que ama a un hombre, el mismo hombre. Quizá haya cruzado la frontera, visible para pocos, y me encuentre en este momento suspendido en el abismo. No lo se de seguro; pero ello…, ello es otra historia.-